domingo, 9 de febrero de 2014

Orígenes de la fiesta de Nochevieja y las uvas en la Puerta del Sol



La celebración de Nochevieja normalmente se ha relacionado con dos hechos: el primero procede durante el reinado de Alfonso XIII en un año de máxima cosecha de uvas en Alicante, a la que se dio salida de este modo y la segunda, según cuentas las crónicas, proviene concretamente de 1882, y se debe a una broma que los madrileños gastaban a los recién llegados a la capital. Se les hacía creer que los Reyes Magos, conforme visitaban los hogares madrileños, iban dejando dinero en los balcones. Los visitantes que picaban con esta inocentada iban escalera en mano subiendo a las casas para recoger las monedas.
Durante la fiesta de Nochebuena, los vecinos de Madrid recorrían las calles con velas  encendidos y arrastrando latas por el suelo, produciendo un escándalo insoportable. Tal era el bullicio formado en las calles de la capital, fundamentalmente en la Puerta del Sol, que el alcalde de Madrid, José Abascal quiso abolir esta costumbre mediante la imposición de una tasa de cinco pesetas para todos aquellos que quisieran participar en la celebración. Con esta medida la fiesta dejó de hacerse, al menos en el centro de la capital.
Pero los madrileños querían seguir celebrando las fiestas navideñas en la calle. Así que comenzaron a reunirse en el día de Nochevieja en la misma Puerta del Sol a celebrar la entrada del nuevo año con la voluntad de armar el mayor bullicio posible. Con el ánimo festivo y burlón, y como forma de ridiculizar a la clase política que les impedía celebrar la fiesta a su modo, empezaron a tomar las uvas al ritmo de las campanadas del Ministerio de la Gobernación, satirizando la aristocrática costumbre recién importada de Francia de tomar uvas y champán durante la Nochevieja.

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