El Documento Nacional de Identidad (DNI) es el
documento público que acredita la identidad y los datos personales de su
titular, así como la nacionalidad española del mismo.
El DNI se puso en marcha a través de un decreto en 1944, sustituyendo de esta forma las antiguas cédulas personales, aunque no entró en vigor hasta 1951 cuando Franco estrenó el suyo, que tenía el número uno. Franco reservó el número dos para su mujer Carmen Polo y el tres para su hija Carmen Franco. Del cuarto al noveno han quedado vacantes.
Por otro lado, la familia real tiene asignados del 10 al 99, aunque el 13 se anuló por pura superstición. El número 10 le corresponde al Rey Juan Carlos Borbón y Borbón, el 11 es para Doña Sofía, el 12 para la infanta Elena y el 14 para la infanta Cristina. El DNI con número 15 le corresponde al Príncipe Felipe, y los números 16 y 17 a las Infantas Leonor y Sofía.
Los primeros españoles obligados a formalizar el DNI fueron los presos y los que permanecían en libertad vigilada. En segundo lugar, el personal masculino que por su profesión o negocio se tenía que cambiar con asiduidad de domicilio. En tercer lugar, se le impuso a los varones residentes en ciudades de más de 100.000 habitantes, siendo Zaragoza la primera capital de provincia donde se expidió un DNI.
El objetivo del carnet era la seguridad y el orden interno dentro del régimen
franquista. Los primeros incluían el status económico del
ciudadano. Los de primera categoría eran los grandes potentados y los caciques
rurales. Los de segunda y tercera atesoraban, gradualmente, menos caudales y
posesiones. Por último, los de cuarta eran los llamados «pobres de solemnidad»,
tan míseros que estaban exentos de pagar las tasas del DNI. Esta clasificación
ha pervivido, de una forma u otra, hasta 1981.
Según los últimos datos registrados, cada año se expiden más de 6 millones de DNI y negando la leyenda urbana, ninguno de los que se asignan de nuevo pertenecieron en el pasado a personas ya fallecidas, siendo este número perpetuo por motivos legales de forna personal e intransferible.
El DNI es obligatorio a partir de los 14 años, aunque
puede solicitarse desde los 3 meses de edad. Como curiosidad, a los niños sin
progenitores reconocidos se añade en su DNI el nombre de unos padres ficticios
hasta su mayoría de edad. Hasta los 30 años, tiene validez por 5 años. De los
30 a los 70 años por 10 años, y es permanente a partir de los 70 años. No
obtener el DNI estando obligado a ello está considerado como una falta
sancionada hasta con 300€.
Finalmente, el Servicio Central de Documentación de la
Dirección General de la Policía
(DGP) facilita a cada oficina del DNI de España un lote de números, que son
usados según la demanda. A veces ocurre que no todos los números son
utilizados, por lo que cada cierto
tiempo se revisan los sobrantes, para darles prioridad. Ésta es la causa
de que en ocasiones aparezca un DNI con un número muy bajo, eliminando de esa
forma, como se decía anteriormente, la teoría de que se empleen los números de personas fallecidas.
Otra leyenda urbana bastante extendida es la de que el
numero que aparece en el reverso de DNI a la derecha del todo en la segunda
linea, corresponde al número de personas con el mismo nombre y apellidos que
existen en ese momento. Se trata únicamente de un dígito de control, destinado
a facilitar la verificación automática por los dispositivos de reconocimiento
automático de caracteres.
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