domingo, 30 de marzo de 2014

El significado de los obeliscos



Los obeliscos han generado a lo largo de los siglos dudas sobre su significado. Los hay de muchos tamaños siendo el mayor el erigido por el faraón Tutmosos III, que alcanza una altura de un edificio actual de doce plantas.
Los egipcios los llamaban ben-ben, sobre la raíz que significa “alzarse brillando”, lo que parece aludir al culto solar de Ra. 
El primer obelisco que se conoce es el que se realizó en época de Pepi I, que se levantó hace unos 4.500 años en Heliópolis, la ciudad del sol, capital religiosa del Imperio Antiguo. Esta relación con el sol condujo a una interpretación de los obeliscos, ahora desechada, según la cual habían representado la petrificación de los rayos solares bajando al mundo terrenal.
Por el contrario, hoy se piensa más bien que estos monumentos estuvieron relacionados originalmente con el culto a las piedras alzadas, que en otras partes del mundo, por ejemplo en Europa durante la edad del hierro, se materializó en forma de menhires.
Una de las cosas más curiosas sobre esta relación es que el lugar con mayor densidad de menhires se encuentra en Carnac, Francia, mientras que el de mayor densidad de obeliscos se halla en Karnak, Egipto. La coincidencia entre ambos topónimosresulta profundamente llamativa.

Desde cuándo y por qué en España se cambia la hora



Durante la II Guerra Mundial, concretamente en 1940, cuando el ejército alemán acababa de ocupar Francia, la España franquista decidió adelantar la hora para adoptar el horario oficial de Alemania de tal forma que imponía, entre otras cosas, la hora de Berlín. 
Otros países, que intervenían en la guerra, y que estaban regidos por el meridiano de Greenwich como Reino Unido, Portugal e Irlanda también adelantaron una hora y se sumaron al huso horario alemán para evitar confusiones en las acciones bélicas. 
Una vez terminada la contienda, estos decidieron volver al huso horario que les corresponde, marcado por el meridiano de Greenwich, (GMT+0), pero España no lo hizo.
Es por ello, que hoy día sigue siendo un país con una hora de desfase (dos en el caso de Galicia) entre su horario solar, que determina el comportamiento de las hormonas, y el horario oficial alemán (GMT+1) que rige nuestras vidas sociales y laborales. Solo Cataluña y Baleares, situados más al este, tienen un horario oficial alineado con su ritmo solar.